viernes, 13 de octubre de 2017

El cómic que muestra el doloroso proceso de los niños ante el divorcio de sus padres








Así lucen los personajes originales y los que aparecen en los remakes de conocidas películas







Imágenes que dicen mas que las palabras







Todas estas extrañas y maravillosas construcciones son hoteles del mundo








Cosas que encajan perfectamente dentro de otras







Humor seguro







Pizzas en el techo, la "maldición" de vivir en la casa de Walter White

La media es de 10 turistas cada 15 minutos. Hacen fotos. Algunos, incluso se cuelan en el jardín para llevarse una piedra a modo de souvenir. “No podemos dejar la casa porque, cuando lo hacemos, siempre ocurre algo ridículo”, dice Joanne Quintana, hija de la propietaria, a las cámaras del canal KOB 4.


¿Por qué la casa de los Quintana genera ese interés? Fácil: es la que se usó en la serie Breaking Bad, nada más y nada menos que para grabar los exteriores de la morada en la que residía Walter White. Así, desde hace cuatro años, los fans de la serie no han dejado de peregrinar hasta Albuquerque para hacerse selfies con la casa de fondo.

Los más vándalos, incluso han llegado a tirar pizzas al tejado de la residencia, imitando una de las escenas más recordadas de la serie.

“La gente viene a pedirnos que cerremos la puerta del garaje o que nos quitemos del medio para no arruinarles la foto”, explica Quintana al noticiero local. “Nos dicen lo que tenemos que hacer en nuestra propiedad”.

El asunto se ha recrudecido de tal modo que incluso Vince Gilligan, creador de la serie, hizo un llamamiento a los fans para que dejasen de molestar a la familia de Quintana. “No hay nada original, divertido o enrollado en el hecho de tirar pizzas al tejado de esta señora”, dijo Gilligan en Better Call Saul Insider Podcast.

“Paren ya, por favor”.
Joanne, lejos de esperar a que el llamamiento de Gilligan surja efecto, ha tomado una decisión más pragmática: levantar una valla frente a la casa.

¿Traerá esta vallado la paz que la familia Quintana viene reclamando? De momento, Joanne asegura que todavía hay gente escalando el esqueleto de la construcción para conseguir la preciada foto de su casa.

¿Una forma de ver el vaso medio lleno? A no ser que los fans de Breaking Bad tengan pericia con el frisbee, al menos ahora la familia Quintana no se despertará con pizzas sobre el tejado de su casa.




¿Cómo logra la naturaleza esculpir piedras perfectamente esféricas?

Pese al empeño de muchos por no cuidar de ella, hay ocasiones en las que la madre naturaleza tiene a bien regalarnos creaciones tan increíbles que parece imposible que hayan brotado de la Tierra. Es lo que ocurre con las rocas esféricas que han surgido en distintas partes del globo y cuya perfecta geometría ha llevado a investigadores y curiosos a tratar de averiguar su origen, para así descartar o corroborar teorías tan disparatadas para algunos como evidentes para otros.


De hecho, hay especulaciones para todos los gustos. Que si son restos de gigantes que un día pulularon por este planeta, que si podría tratarse de reliquias que olvidaron los dioses o, yendo aún más allá, otros plantean que se trate del legado de especies que habitan otros lugares del universo que nos dejaron este recuerdo cuando visitaron este pequeño rincón de la Vía Láctea.


Uno de los últimos casos que suscitó el debate en torno al origen de estas esferas de piedra tuvo lugar cuando una de ellas apareció en mitad de un bosque de Bosnia en marzo de 2016. Con 3 metros de diámetro y en torno a las 30 toneladas de peso, hubo ciertos expertos que plantearon la posibilidad de que se tratase de una obra de una tribu que ocupó aquella zona mucho tiempo atrás. Por su parte, también hubo quien ponía sobre la mesa la posibilidad de que se hubiera formado, como ocurre con tantas otras en distintos lugares del planeta, a causa de un fenómeno natural conocido como concreción.


Se conoce así al proceso mediante el cual diminutas partículas minerales se pegan unas con otras alrededor de un núcleo, a menudo orgánico (como puede ser un fósil), y entre ellas se va generando una especie de cemento que las acaba uniendo. En otras ocasiones se ha encontrado que el núcleo de estas formaciones podía ser algo más inusual. En las más recientes, sin ir más lejos, ha aparecido metralla y bombas de la Segunda Guerra Mundial en el origen de las concreciones. Sea uno u otro su núcleo, lo que ocurre es que, con el paso de los años, acaban surgiendo formaciones compactas de una dureza mucho mayor que aquellos materiales que las conforman.


Su forma redonda tan perfecta se debe, según algunos expertos de la Sociedad Geológica, a la erosión esferoidal, un fenómeno que afecta a la roca madre y que provoca que se formen distintas capas concéntricas o esféricas en rocas ya sumamente desgastadas. Un claro ejemplo son las gigantescas Moeraki, unas rocas esféricas que se encuentran en la playa de Koekohe, en la región neozelandesa de Otago. Datan de 60 millones de años atrás, cuando se desprendieron de una formación rocosa del Paleoceno, y posiblemente hayan sido necesarios otros tantos millones de años hasta que se creasen estas rocas que a día de hoy superan los 2 metros de ancho.

El casco futurista que permite crear música con la mente

Durante décadas, multitud de investigadores han centrado sus esfuerzos en estudiar a fondo qué es lo que se puede hacer con un electroencefalograma. No en vano, las ondas cerebrales podrían postularse como una útil herramienta para muchas funciones. Por ahora, una de las aplicaciones obtenidas a través de esa suerte de gorro a modo de casco con sensores es, sorprendentemente, componer música sin instrumentos, siendo el cerebro la única herramienta para crear las melodías. ¿Te imaginas un futuro en el que podamos ir tranquilamente por la calle componiendo y escuchando música con auriculares puestos?

La tecnología que está detrás de todo esto es la interfaz cerebro-ordenador, BCI para abreviar (sus siglas en inglés), que se basa en una intensa señal del cerebro denominada P300. Para registrarla correctamente, hay que calibrar bien el electroencefalograma, dado que el cerebro de cada persona es diferente, a través de ese gorro al que se añaden sensores que se colocan alrededor de la cabeza.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Graz, en Austria, encabezados por Gernot Müeller-Putz, director del Instituto de Ingeniería Neural de la misma universidad, han hallado la forma de que las personas puedan componer música concentrándose exclusivamente en sus pensamientos. Todo, a través de este dispositivo que registra los impulsos eléctricos de su cerebro.

Sin embargo, los austriacos no han sido los únicos que han abordado esta posibilidad. Eduardo Miranda, compositor y profesor del Centro Interdisciplinar de Investigación de Informática Musical de la Universidad de Plymouth, se metió de lleno hace años en un sistema similar cuyos ensayos se han llevado a cabo en la Universidad de Essex, Inglaterra. Haciendo uso de una interfaz cerebro-ordenador, el dispositivo permite a las personas tocar un instrumento musical usando su mente.

La diferencia de este sistema con respecto al creado en la Universidad de Graz es que cuando recoge los impulsos neuronales los transforma directamente, en conjunto, en notas musicales que se corresponden con cada uno de los sensores. Miranda empleó alrededor de dos horas con un paciente con síndrome de enclaustramiento con parálisis total, excepto en sus ojos. El individuo, al cabo de unos minutos, experimentó un leve balanceo al ritmo de las notas musicales desplegadas en la pista de audio, por lo que el profesor se dio cuenta de la capacidad del sistema para funcionar como terapia.

Un caso especialmente conmovedor es el de la violinista Rosemary Johnson, que a temprana edad tuvo un accidente automovilístico que le provocó una fortísima lesión en la cabeza, quedando paralizada y sin habla, por lo que, lógicamente, tuvo que despedirse de su carrera musical. No obstante, 27 años después se produjo el milagro: creó música de nuevo solo con su cerebro.

La exinstrumentista pudo generar una composición musical centrándose en diferentes colores puestos en una pantalla, seleccionando así notas y frases que fueron reproducidas por músicos en vivo. Para ella, fue posible hasta subir o bajar el volumen de la música o modificar la velocidad de la pieza.

Chrome OS, el sistema operativo de Google para computadoras antiguas

Google es una compañía que a día de hoy está trabajando en multitud de proyectos y desarrollos de la más diversa índole, trabajos con los que quiere abarcar el mayor mercado posible, tal y como viene siendo habitual en la mayoría de los gigantes tecnológicos actuales.

Desde hace ya unos meses se viene hablando mucho del sistema operativo en el que la firma de la gran G está trabajado y cosechando cada vez más éxitos, y no, no nos referimos al más que contrastado Android que montan la mayoría de los dispositivos móviles en todo el mundo. En este caso nos referimos a Chrome OS, un sistema de escritorio con el que se pretende hacer competencia al hasta ahora intocable Windows de Microsoft. Esta es una propuesta que de manera habitual se monta en los denominados Chromebooks, equipos muchos de ellos de prestaciones ajustadas, y por lo tanto de bajo coste, que centran su trabajo en sacar el máximo provecho al mencionado Chrome OS, un sistema basado en la Nube sencillo de configurar y utilizar.
Sin embargo, mientras que ya casi ha conquistado el entorno educativo y quiere adentrarse en el empresarial con Chrome Enterprise en su afán persecutorio de Windows, los ámbitos y entornos a cubrir no van a parar ahí. Para todo ello, la propia Google ha llevado a cabo una importante inversión en Neverware, una empresa que se encarga de instalar el sistema Chrome OS en ordenadores antiguos para que así puedan volver a usarse sin problemas.

Google quiere dar una segunda oportunidad a los PCs antiguos con Chrome OS

Y es que una de las principales ventajas que esta alternativa software nos ofrece es su ligereza, lo que le permite funcionar muy bien en un hardware de bajo coste y de baja potencia, es decir, más que adecuado para esos equipos anticuados. Mientras que muchas firmas están apostando por los nuevos chromebooks, esta ha encontrado otro uso, nos referimos a una nueva segunda vida para los equipos antiguos. De hecho Google ha visto en esta solución una gran oportunidad para que su sistema operativo siga creciendo y llegando a todo tipo de público, por lo que ha decidido invertir en esta firma.

Todo esto cobra más sentido aún si tenemos en cuenta que CloudReady, el producto principal de Neverware, está desarrollado con la misma tecnología que Chrome OS y además ofrece básicamente la misma experiencia. Es más, este producto ya ha sido especialmente exitoso para la propia empresa en el sector educativo, donde ha ayudado en todo el mundo a convertir ordenadores portátiles y de escritorio antiguos en equipos totalmente funcionales a un bajo coste. De este modo tanto Neverware como la propia Google, con este movimiento, pretenden seguir creciendo y además la firma del buscador logrará uno de sus principales objetivos en este sector, que Chrome OS llegue al mayor número de usuarios posible.



El 75% de la miel contiene los pesticidas que están exterminando a las abejas

Según revela un estudio publicado esta semana en la revista Science por un equipo interdisciplinario de la Universidad de Neuchâtel y el Jardín Botánico de Neuchâtel, Suiza, el 75% de la miel producida en todo el mundo contiene agentes nerviosos letales para las abejas.


Neónicos
Concretamente, lo que contienen estas mieles son neonicotinoides (neónicos), que no solo afecta a las abejas, sino a otras especies. Los neónicos representan un tercio del mercado mundial de plaguicidas y se utilizan para proteger los principales cultivos como el maíz y la soja de las plagas de insectos.

Con todo, las muestras estudiadas no representan ningún riesgo para la salud de los consumidores.

Según explica el profesor de agroecología en la Universidad de Neuchâtel, Alexandre Aebi:

En todo el mundo, las abejas están expuestas a concentraciones de neónicos que han demostrado efectos en el comportamiento de las abejas, la fisiología y las capacidades reproductivas.