domingo, 8 de octubre de 2017

Humor africano







El humorisa que se ganaba la vida...¡tirándose pedos!

El humorista Joseph Pujol cambió el sentido de la maldición bíblica. En lugar de ganarse el pan con el sudor de su frente, él lo hizo con el sudor de su vientre.

Durante la primera mitad del siglo XX, este marsellés de origen catalán fue conocido en circos y teatros de variedades por su talento para controlar sus intestinos y hacer del pedo un arte.

Además de apagar velas a una considerable distancia con una ventosidad, era capaz de tocar conocidas melodías con instrumentos de viento con el culo e incluso de fumar. Nada del otro mundo si no fuera porque, mientras lo hacía, él podía mantener una conversación.

Tan naturales como inoportunas, las ventosidades, los pedos o las flatulencias han sido para los humanos, a lo largo de la historia, una fuente de diversión, vergüenza e información a partes iguales.

Desde los griegos y romanos, las ventosidades, igual que las heces o la orina, fueron una importante vía para conocer detalles de la salud de los enfermos. Algunos científicos, como Benjamin Franklin, pusieron de manifiesto la estrecha relación entre la alimentación del individuo y la calidad de sus flatulencias.

Tanto es así que en Fart Proudy, el político estadounidense Benjamin Franklin defendió la necesidad de ventosear con libertad y sin miedo para mejorar la salud y bienestar de las personas. Atendiendo a su demanda, Michael Levitt, científico experto en química, logró desarrollar un tejido que neutraliza el desagradable olor de los pedos. Un invento que ha servido para confeccionar ropa interior como ya imaginó Pedro Almodóvar en Pepi, Luci Bom…

Además de estudios médicos y científicos, las ventosidades han inspirado también obras literarias. Los pedos aparecen en el Quijote, en el Ulises de Joyce y hasta Quevedo, que escribió un tratado sobre el ojo del culo, dedicó un poema al pedo en el que decía «el pedo es vida, el pedo es muerte / y tiene algo que nos divierte; / el pedo gime, el pedo llora / el pedo es aire, el pedo es ruido / y a veces sale por un descuido».



Los pedos de Joseph Pujol no eran precisamente descuidos. Aburrido de su trabajo como aprendiz en una panadería, el joven Pujol pensó que podría hacer de su inusual talento una carrera profesional. Pujol había descubierto que tenía un don especial por casualidad. Mientras se estaba bañando con unos amigos en un río y comprobó que era capaz de absorber agua por el recto.

Superada la sorpresa inicial, el muchacho se planteó si además de agua podría absorber aire. No solo podía, sino que durante su servicio militar demostró ser capaz de tocar la corneta a pedos. Un hecho que generó la hilaridad de sus compañeros y el comprensible enfado del corneta oficial.

A finales del siglo XIX París vivía un momento de efervescencia derivado de la Exposición Universal de 1989. Además de la inauguración de la Torre Eiffel, se abrieron numerosos locales de esparcimiento y espectáculo. Uno de ellos era el Moulin Rouge, que estaba dirigido por Charles Zidler, un veterano del mundo de las variedades que había visto casi de todo a lo largo de su vida. Todo menos un pedómano.

«Señor Zidler, yo soy pedómano», se presentó a él Joseph Pujol que, convencido de que su arte era digno de ser admirado, le espetó: «Debo convertirme en el pedómano del Moulin Rouge». Dicho y hecho. Tres días después de ese encuentro, un 11 de febrero de 1890, debutaba Joseph Pujol en el mítico escenario parisino.

Su número se componía de una amplia variedad de ventosidades. El de una inocente niña, el de una mujer anciana, el de un gordo o, uno de los más aplaudidos, el de una costurera: nada menos que un pedo de más de diez segundos que recreaba el sonido de una tela cuando se rasga.

La importancia de "hacer la cama" (y de paso cambiar el mundo con ello)

¿Por qué decimos «hacer la cama» si no la desmontamos por las noches como si de un Lego se tratara? Por lo mismo que decimos «tirar de la cadena» cuando descargamos el agua de la cisterna del váter aunque baste con pulsar un botón: porque en su origen sí se hacía así.

Hubo un tiempo en el que eso de hacer la cama debía interpretarse en un sentido literal. Algunas fuentes hablan de la época del Imperio Romano y otras sitúan su origen en la Edad Media, pero la manera de construir un lecho sobre el que descansar era prácticamente la misma.

Entonces se dormía sobre jergones rellenos con paja (o directamente sobre un montón de ella) que se colocaban en el suelo sin mucha más parafernalia. Cada día, al levantarse, era necesario vaciarlos y poner a secar su relleno para evitar la humedad o destinar la paja a otros menesteres. Así que todas las noches había que hacer la cama de nuevo literalmente.

De ese proceso parece tener también origen la expresión hacer la cama a alguien, en su sentido de engañar, de prepararle una jugarreta. Si en lugar de solo paja, metían también algunas piedras, la gracia estaba servida y la frase que seguimos usando hoy para hablar de juego sucio también.

Igual de graciosa era la famosa petaca, esa broma cuartelera que se gastaba haciendo la cama de algún incauto doblando las sábanas de tal manera que le resultara imposible meterse en ella, al menos completamente estirado.

La cama puede ser también tu oficina
Uno de los primeros consejos que se pueden dar a quien decide trabajar desde su casa es salir de la cama. Sin embargo, grandes figuras como Leonardo Da Vinci, Mark Twain o Scott Fitzgerad han creado muchas de sus obras o han tenidos sus mejores ideas pegaditos a las sábanas.


Ramón María del Valle Inclán (foto superior) y Vicente Aleixandre, por situarnos en suelo patrio, trabajaban desde la cama debido a su delicada salud. El genial gallego escribía acostado las cuartillas que luego clavaba con chinchetas a una tabla para que su mujer las ordenara y transcribiera. Aleixandre, premio Nobel de Literatura en 1977 y miembro de la Generación del 27, también se vio obligado a convertir su dormitorio y su propia casa en lugar de trabajo y recepción de visitas.

Se dice que una vez fue un equipo de televisión sueco a rodar un reportaje sobre él después de ganar el Nobel, y uno de los reporteros le pidió grabarle en su lugar de trabajo. «Me temo que no va a poder ser, usted me disculpará, pero es que yo escribo siempre en la cama», respondió amablemente el viejo poeta.

Paul Bowles también pasó los últimos años de su vida tumbado en una cama. Allí recibía pacientemente a las visitas, gente a menudo desconocida, esperando como él mismo confesó a la escritora Nuria Barrios, la muerte.

Truman Capote se describía a sí mismo como «un escritor completamente horizontal». «No puedo pensar a menos que esté acostado, ya sea en la cama o estirado en un sofá y con un cigarrillo y café en la mano».

Edith Wharton, la autora de La edad de la inocencia, usaba el dormitorio y la cama como despacho. Allí pasaba largas horas escribiendo y tirando las páginas al suelo según las iba terminando, de donde las recogía su secretaria para ordenarlas después y mecanografiarlas. Incluso en la cama se entregaba a su gran afición: la lectura.

Y el guionista Gérard Brach, colaborador habitual del director de cine polaco Roman Polanski en películas como Tess, Repulsión o El baile de los vampiros, entre otras, apenas salía de la cama ni de su casa porque padecía agorafobia. Hasta el punto de que eran los directores que querían trabajar con él quienes se trasladaban hasta allí para dar forma a los proyectos.

La cama, objeto artístico e icono pacifista
En arte convirtieron sus lechos artistas como Van Gogh, que inmortalizó en varios cuadros su modesta cama de la habitación de Arles donde se alojaba; y la británica Tracey Emin, cuya cama revuelta y sucia quedó convertida en obra artística en lo que ella misma definió como «una obra de arte confesional».

My bed’, de Tracey Emin
My bed surgió de manera casual. Tras una ruptura sentimental, la artista entró en una tormentosa espiral de depresiones y alcohol. Cuando despertó tras varias noches de borrachera, comprobó con asco su propia cama. Sin embargo, aquel revuelto de sábanas sucias, colillas y botellas vacías se había convertido en obra de arte. Una obra de arte que se vendió en una subasta de Christie’s en 2015 por 2,5 millones de libras (3,2 millones de euros).

Aunque si hay un icono mundial esas fueron las camas que John Lennon y Yoko Ono convirtieron en símbolos de la lucha pacifista en 1969, protestando en pijama y sin más aspavientos contra la Guerra de Vietnam.


De esta manera los objetos humildes que nos rodean pueden convertirse en Historia, con mayúsculas. Conviene, pues, cuidarlas y dedicarles ciertas atenciones.

La cama deshecha da mala suerte y otras supersticionesEl hombre es un ser racional hasta que se le cruza un gato negro por delante y entra de lleno en el terreno de la superstición y la insensatez. La cama tampoco se libra de tener sus propias falsas creencias y tradiciones.

...y los robots se convirtieron en sacerdotes...

Cuando nos imaginamos el futuro, pensamos en autos voladores o en teletransportación, pero no en un robot sacerdote como este.


Un insólito 'sacerdote' ha acaparado la atención en la ciudad alemana de Wittenberg. Se trata de un robot que ofrece bendiciones en diferentes idiomas y de distinta naturaleza.

Para recibir la bendición del robot, que se llama BlessU, hay que seguir tres pasos: elegir un idioma, la voz del robot (femenina o masculina), así como el tipo de bendición (estímulo, comprobación, renovación o acompañamiento). A continuación el aparato levanta manos y, con sus luces encendidas, lee la bendición elegida y la imprime.


Para los especialistas, este cura robótico pretende abrir un debate sobre el significado de este acto sacro. "Una bendición consiste en decirle a una persona que Dios va a estar con él. Y creo que si la gente siente que 'bien, Dios está conmigo' eso cambia sus vidas", opina Fabian Vogt, líder del proyecto.

Sin embargo, el especialista en estudios religiosos, Hartmut Zinser, no cree que "las iglesias vayan a introducir curas robot", ya que la religión es una experiencia "entre personas" y "una máquina no puede ser aceptada".

El robot —que utiliza versos originales de la Biblia— está instalado en esta localidad alemana cuyo nombre oficial es La ciudad de Lutero, donde lleva tres meses provocando las más variadas reacciones.


"Fue algo completamente nuevo, al principio era algo extraño, pero, de todas formas, fue una bendición normal y corriente. Sentí lo mismo que siento cuando me bendice un cura, o sea, gratitud y felicidad", señala una joven. Otra mujer destaca que el hecho de recibir un certificado por escrito y poder leerlo en casa "son recuerdos muy agradables".

Sin embargo, hay quienes no han apreciado esta innovador tecnología. "Cuando el robot alzó la mano, no parecía que me estuviera bendiciendo […], pero no me conmovió tanto como si estuviera allí un cura de verdad hablando conmigo", comparte su experiencia otra mujer.

Lo que piensas es lo mismo que piensan los demás (somo mas tontos de lo que creemos)

En términos generales, los hechos no cambian las opiniones. La imagen de un tipo reflexionando, con la cabeza apoyada en el puño, tiene más de impostura que de reflexión real. Y la mayoría de la gente considera que ahora está más informada que antes debido a internet, cuando no necesariamente es así, lo que propicia que las opiniones se vuelvan más cuñadas y, también, más endogámicas (porque en internet filtramos la información que favorece nuestro criterio y evitamos el que lo impugna, eliminando a todas las voces discordantes de nuestras redes sociales).

Eso es todo lo que tratan de examinar, punto por punto, Steven Sloman, profesor de la Universidad de Brown, y Philip Fernbach, profesor de la Universidad de Colorado en Leeds School of Business en su reciente libro The Knowledge Illusion: Why We Never Think Alone.

Filtrando la realidad
Todos decidimos leer con mayor devoción el periódico que inclina su balanza a favor de nuestra ideología política. También nos rodeamos de amigos que, en general, opinan similar a nosotros. Con el advenimiento de las redes sociales, sin embargo, no hemos abierto nuestras miras. Más bien al contrario: ahora podemos controlar con quién y con qué nos relacionamos con tanta precisión que nuestra burbuja de información se ha vuelto aún más refractaria a las realidades ajenas.

También se da la circunstancia de que ese control se ejerce sin nuestro consentimiento en función de los gustos y preferencias que desplegamos. Es lo que se denomina filtrado algorítmico, y tiene lugar en redes sociales como Facebook o Twitter.

Según el ingeniero de Facebook Andrew Bosworth, el equipo que desarrolló el botón «Me gusta» estuvo valorando otras posibilidades, desde estrellas al signo del pulgar hacia arriba, pasando por un «Impresionante». En puridad, no importan estos detalles para el filtrado algorítmico: este opera de forma inquebrantable dando mayor visibilidad en Facebook a las historias que reciben más apoyo, es decir, consiguen más «Me gusta». Estas historias suelen ser más agradables o generar algún tipo de morbo en las masas. Y gran parte de lo que leemos en Facebook está determinado por ese gusto mayoritario.

En Twitter ocurre algo similar: si bien estoy al tanto de los tuits de las personas que sigo, no me llega nada de los tuits que esta mantiene con personas que no sigo. La consecuencia directa de ello es que, mientras que las charlas entre mis amigos (que tenderán a ser como yo) están excesivamente representadas, las que podrían mostrarme nuevas ideas son eclipsadas. Por esa razón, muchas veces nos sorprende que la gente vote a Trump: si no nos gusta Trump y no tenemos amigos que hablen favorablemente de él, nuestra capacidad no ya de empatizar, sino incluso de entender la postura contraria se diluye. Lo más probable es que acabemos por tildar tales posturas como bárbaras e ignorantes. Y viceversa.

Estos sesgos también propician que acabemos enemistados con grupos contrarios, ya sean países, bloques de vecinos, culturas, etnias, ideologías políticas o religiones. Y con equipos de fútbol, naturalmente.

Somos más tontos de lo que creemos
Los individuos con escaso nivel intelectual y cultural tienden sistemáticamente a pensar que saben más de lo que saben y a considerarse más inteligentes de lo que son. Eso es lo que postula el efecto Dunning-Kruger, del que ya hemos hablado por aquí en alguna ocasión. Las personas más cultas e inteligentes tampoco están a salvo de este sesgo, que en ellas resulta mucho más peligroso: dado que saben argumentar mejor y tienen más datos para hacerlo, dialécticamente resulta difícil evidenciar su error. Y hasta puede que acaben por convencernos.

El psicólogo de Yale Frank Keil quiso demostrar este sesgo incluso en temas cotidianos: el funcionamiento de cremalleras, inodoros y bolígrafos. Los participantes en su estudio respondieron que tenían una comprensión razonable del funcionamiento de tales objetos. A la hora de la verdad, sin embargo, casi nadie supo explicar dicho funcionamiento de forma satisfactoria.

Si ello ocurre con simples cremalleras y bolígrafos, imaginad lo que sucede con asuntos que requieren lógica, razonamiento profundo y análisis de diversas variables. La clase de asuntos que deben cimentar nuestra ideología política.

A decir verdad, si bien vivimos en una época en la que tenemos muchos más conocimientos en general que nuestros antepasados, continuamos siendo profundamente ignorantes en muchos campos del saber. Mucha gente, de hecho, es ignorante en temas que parecen obvios para alguien mínimamente formado. Ya no hablamos de temas científicamente probados, como el efecto placebo de la homeopatía, sino de grupos considerablemente amplios de personas que consideran que la Tierra es plana, o que ignoran que los antibióticos matan las bacterias, no los virus. En Estados Unidos, solo una minoría puede nombrar incluso a un único juez de la Corte Suprema.

Este problema de déficit de conocimiento tiene su lógica porque, como ha afirmado el científico cognitivo Thomas Landauer, los seres humanos solo pueden retener alrededor de un gigabyte de información, solo una fracción de lo que una unidad flash moderna puede contener. Y gran parte de esa capacidad de almacenaje la usamos para aprendernos los nombres de los jugadores del equipo de fútbol del que somos forofos, por ejemplo.

Somos el entorno
A las limitaciones de nuestra memoria se suma que no somos muy duchos a la hora de diferenciar lo que hay en nuestra cabeza de lo que hay en la cabeza de los demás, o sencillamente la información que orbita a nuestra alrededor.

En otras palabras, el conocimiento que usamos reside en la comunidad. Esto es cierto en los niveles macro: los valores y creencias fundamentales que definen nuestras identidades sociales, políticas y espirituales están determinados por nuestras comunidades culturales. También es cierto en el nivel micro: somos colaboradores naturales, jugadores de equipos cognitivos. Es decir, que alimentamos las intuiciones del otro, completamos los pensamientos del otro, tenemos conocimientos que otros pueden usar.

A nivel cognitivo, pues, cada comunidad vive en su propio Matrix. La tecnología parece que está exacerbando esa división. Estamos más convencidos de lo que creemos porque todo lo que hay a nuestro alrededor confirma nuestras creencias, y por contrapartida consideramos a los que creen cosas distintas como seres irracionales, estúpidos o directamente enemigos de la verdad. Nos estamos convirtiendo en sabelotodos ignorantes. Cuñados digitales con miles de webs, vídeos y audios que refrendan nuestros contundentes golpes en la mesa.

Ante lo cual, quizá la verdadera revolución tecnológica llegue cuando el filtrado algorítmico obligue a las sociedades del mundo entero a simplemente entrar en otras burbujas de información. Y asomarse al abismo de la ignorancia.





Los mas nuevos trucos que usan los supermercados para hacerte comprar mas

¿Vas al supermercado a comprar sólo un par de cosas y sales con el carrito lleno de víveres, la billetera vacía y una necesidad urgente de dormir? No es extraño. Y aunque sepas bien qué comprar, podrías descubrir que la inocuidad y la higiene de los alimentos ya no son prioritarias en algunos comercios. Les pedimos a 13 expertos en abarrotes, entre ellos analistas de la industria y empleados de tiendas, que nos revelaran sus secretos y nos dieran armas para ahorrar dinero, evitar caer enfermos y vencer a los supermercados en su propio terreno. Nuestros trucos más recientes 
  • 1. Conocemos bien el papel que cumplen los sentidos en la mercadotecnia. Cuando entras al súper, te recibimos con un olor a pan recién horneado o a pollo rostizado porque sabemos que eso activa tus glándulas salivales, y si estás salivando, te controlas menos al comprar. Paco Underhill, experto en consumo y autor del libro What Women Want: The Science of Female Shopping 
  •  2. No es casualidad que los carros de compra sean cada vez más grandes: hicimos el experimento de duplicar su tamaño y los clientes compraron 19 por ciento más. Martin Lindstrom, consultor de mercadotecnia y autor de Compradicción 
  • 3. La sección de frutas y verduras suele estar en la entrada de la tienda porque los colores vivos te ponen de buen humor y te impulsan a comprar más. Por eso te aconsejo que empieces a hacer tus compras en el centro de la tienda, donde hay cajas y latas nada llamativas. Phil Lempert, experto en abarrotes y editor de supermarketguru.com 
  • 4. El comprador promedio sólo recuerda el precio de cuatro artículos: leche, pan, huevo y plátanos. Noventa y cinco por ciento de las personas ignoran lo que cuestan los demás, y no saben si les conviene o no comprarlos. Martin Lindstrom 
  • 5. Cuanto más compras, más consumes. Si solías comprar y beber un paquete de seis latas de refresco a la semana y ahora compras un paquete de 12 porque ése es el tamaño de moda, es probable que empieces a beber 12 latas a la semana. Evita que tus hábitos cambien como efecto de comprar paquetes más grandes. Jeff Weidauer, ex ejecutivo de supermercado y vicepresidente de mercadotecnia de Vestcom, empresa de servicios de venta al menudeo 
  • 6. Si quieres ahorrar dinero, ponte audífonos y escucha canciones alegres mientras compras. Muchas tiendas tocan música con un ritmo más lento que el latido cardiaco normal, lo que te hace pasar más tiempo en los pasillos y comprar hasta 29 por ciento más. Martin Lindstrom 
  • 7. Te dejamos pasear a gusto porque es bueno para el negocio. Al pasar por la caja los clientes solían decirme “Sólo vine a comprar huevos”, y salían con una cuenta enorme. Jason Swett, ex empacador y cajero de un supermercado en Kalamazoo, Michigan 
  • 8. Más de 60 por ciento de los compradores descartan productos justo antes de pagar; por eso los supermercados empezaron a hacer los pasillos de las cajas registradoras más angostos, con menos espacio, de manera que resultara más difícil deshacerse de mercancías en el último momento. Martin Lindstrom 
Queremos que lo sepas 
  • 9. Algunas tiendas usan sensores de calor para rastrear la ubicación de los compradores en la tienda y determinar en qué momentos afluyen más hacia las cajas registradoras, a fin de poner más cajeros con suficiente antelación. Jeff Weidauer 
  • 10. Un 80 por ciento de lo que compran los consumidores lo compran cada semana. Guarda los recibos, que muestran los artículos que compraste y su precio; así sabrás cuándo el súper lanza ofertas y podrás aprovisionarte.  Phil Lempert 
  • 11. No hay forma de ganar cuando eres empacador. Si pones el pan en una bolsa aparte, algunas personas se enojan porque lo quieren junto a sus otros víveres. Y otros clientes se molestan si no pones el pan en una bolsa separada. Jason Swett 
  • 12. Los supermercados chicos no pueden competir con los grandes. Entonces, ¿qué hacen? Contratan personas que sienten pasión por la comida: carniceros expertos en cortes, gerentes de perecederos expertos en frutas y verduras, y hasta dietistas que aconsejan a los clientes sobre alimentación saludable. Jeff Weidauer 
  • 13. Por favor, ten a la mano tu dinero o tu tarjeta de crédito al llegar a la caja. Algunas tiendas miden el tiempo de cada transacción. Si tardas demasiado en pagar, nos metes en problemas. Aimee Brittain, ex cajera de supermercado que bloguea en prettyfrugaldiva.com 
  • 14. En mi experiencia, la mayor prioridad en un supermercado es la higiene de los alimentos, en especial de los perecederos. Se les exigía a los empleados que esterilizaran las tablas de cortar cada cuatro horas, y que llenaran un registro de limpieza cada vez que lo hacían. Algunos de ellos trataban de evadir este trabajo para no ensuciarse, así que era mi responsabilidad aparecerme en su sección a lo largo del día y revisar el registro. Linda King, ex gerente de tienda y de departamento de una cadena de Connecticut 
  • 15. Algo que me consternó es que los alimentos preparados en la sección de productos gourmet se desechan al final del día. Las tiendas no los guardan, y ni siquiera se los regalan a sus empleados. Aimee Brittain 
  • 16. La gente cree que ponemos la leche en el fondo de la tienda para hacerla caminar por todos los pasillos, pero la verdadera razón es simple: la leche se debe refrigerar de inmediato; los camiones descargan en la parte posterior del supermercado, así que los refrigeradores están allí para que podamos llenarlos con la mayor facilidad y rapidez posibles. Jeff Weidauer 
Las apariencias engañan 
  • 17. No compres un pastel el día que lo necesitas. Tendremos que darte uno de la vitrina, y lo más probable es que ya lleve allí muchas horas. Si lo encargas con antelación, lo haremos ese día, o la víspera, y estará mucho más fresco. Lindsay Smith, ex decoradora de pasteles y empleada de panadería en una tienda cercana a Birmingham, Alabama 
  • 18. Algunos de los quesos que se exhiben en el mostrador de productos gourmet también están disponibles en la sección de lácteos. La envoltura de éstos no es tan elegante, pero son mucho más baratos. Phil Lempert 
  • 19. Las frutas y verduras se rocían con agua para que se vean frescas, pero eso hace que se pudran más aprisa. El agua también aumenta el peso, así que asegúrate de sacudir bien las verduras de hoja. Martin Lindstrom 

Existen 7 tipos de inteligencia ¿Cuál tienes tu?

Deconstruir lo que solemos llamar “inteligencia” es reconocer que la contribución de cada persona a la sociedad es única y valiosa. Nadie tiene todas las habilidades o el aprendizaje necesarios para llevar a cabo las tareas de la sociedad, pero juntos estamos completos. Piensa en las diferentes inteligencias como colores que pueden estar solos o combinados, volverse más fuertes o más suaves, intensos o tenues. Solo hacen falta el rojo, el azul y el amarillo para crear el espectro entero de color. ¡Piensa en lo que podrías crear con siete inteligencias! 

1. Inteligencia espacial 
Ubicación: en el cerebro, hemisferio derecho 
Quién la tiene: Escultores, pilotos, arquitectos, físicos teóricos Para qué sirve. En su nivel más básico, significa ser capaz de ir desde su casa hasta la tienda y regresar sin confundirse. Pero las personas que son realmente dotadas parecen poseer un sistema de GPS interno que les dice dónde están todo el tiempo. También tenemos un nombre para las personas que flaquean en esas habilidades: “perdidos”. 
Prescripción para mejorar. Juegos de ingenio donde tenga que imaginar cómo se vería un pedazo de papel estampado cuando se pliegue para formar una caja. Más allá de eso, ¡cómprese un GPS! 

2. Inteligencia lógico-matemática 
Ubicación: en el cerebro, lóbulos frontal y parietal 
Quién la tiene: Científicos, ingenieros, expertos en estadística Para qué sirve. Nuestras expresiones reconocen la genialidad de quien es dotado para las ciencias: “¡Ese tipo es un Einstein!”. Casi podríamos afirmar que es la forma clásica de la genialidad; es la clase de inteligencia que aparecería en un test de coeficiente intelectual. Las personas con altos niveles de inteligencia lógico-matemática recopilan y consolidan información con rapidez. Tienden a ser metódicos y organizados. 
Prescripción para mejorar. Muchos de los juegos de ingenio ayudan a fortalecer las habilidades lógicas y numéricas. Practica tus habilidades numéricas todos los días, haciendo las cuentas mentalmente en lugar de usar una calculadora. 

3. Inteligencia musical 
Ubicación: en el cerebro, hemisferio derecho 
Quién la tiene: Compositores y músicos Para qué es buena. La música es una forma de comunicación que atraviesa países, culturas e incluso especies; los pájaros y las ballenas hablan a través del “canto”. Las personas con altos niveles de inteligencia musical pueden encontrar significado en el ritmo, el tempo, el patrón, el tono y el sonido de la música. Muestran signos de capacidad musical a corta edad y captan de manera intuitiva la matemática detrás de las notas. Algunos pueden tomar un instrumento y tocarlo casi sin práctica previa, por intuición. En el extremo inferior, están los que evitan el karaoke como si fuera una plaga y aquellos que movemos los labios en silencio cuando se canta el “Feliz cumpleaños” para evitar que el resto suene desafinado. 
Prescripción para mejorar. La capacidad musical es difícil de mejorar; se tiene o no. Pero aprender a tocar un instrumento no hace daño. 

4. Inteligencia intrapersonal 
Ubicación: en el cerebro, lóbulos temporales 
Quién la tiene: Filósofos, psicólogos, teólogos, escritores Para qué sirve. La inteligencia intrapersonal se refiere al autoconocimiento, a estar en contacto con el yo interior: las emociones, las creencias, el movimiento y la inclinación exactos de la brújula moral. Una inteligencia intrapersonal elevada nos permite ir por el mundo sin perder el sentido de nosotros mismos, recuperarnos de los reveses y apreciar a quienes nos acompañan. 
Prescripción para mejorar. Lleva un diario íntimo. Relee las páginas que escribiste hace mucho tiempo y reflexiona sobre lo que le dicen de ti. 

5. Inteligencia física 
Ubicación: en el cerebro, corteza motora 
Quién la tiene: Atletas y bailarines Para qué sirve. A pesar de que el movimiento le sale a todo el mundo de manera natural, la gracia física excepcional y el atletismo involucran su propio tipo de inteligencia. Los movimientos controlados son expresivos y productivos: una de las pruebas comunes de inteligencia en otras especies es si tienen la capacidad de usar herramientas. Nos fascinan los bailarines y nos impresionan los grandes atletas. En cambio, nos destacamos por burlarnos de aquellos que carecen de habilidades de coordinación. Los tontos para lo físico tienen un nombre: “torpes”. 
Prescripción para mejorar. Algunas personas son más dotadas que otras. Pero mantenerse físicamente activo, conservará intacto su sentido del equilibrio y mejorará su postura, lo que ayuda a mostrar la gracia física. 

6. Inteligencia interpersonal 
Ubicación: en el cerebro, lóbulos frontales 
Quién la tiene: Vendedores, profesores, trabajadores sociales, buenos administradores Para qué sirve. Aquellos con habilidades interpersonales entienden la comunicación no verbal y son capaces de leer el carácter, las emociones y los deseos de otros. Es una forma única de resolución de problemas que no es fácil de medir como otros tipos de inteligencia, pero que es clave para el éxito social. Los buenos líderes son genios en lo interpersonal. Estos dones pueden usarse con oscuros propósitos, como en el caso de los estafadores. 
Prescripción para mejorar. Practica descubrir las reacciones de otras personas frente a tus palabras, tu lenguaje corporal, tu tono de voz. Intenta leer a otras personas para descubrir su lenguaje corporal y tono. 

7. Inteligencia lingüística 
Ubicación: en el cerebro, hemisferio izquierdo 
Quién la tiene: Poetas, escritores, oradores, muchos abogados Para qué sirve. Todo el mundo puede hablar, pero algunas personas elevan el lenguaje a la categoría de arte. Este tipo de inteligencia también es desplegada por los escritores y por cada demonio con facilidad de palabra que haya conocido alguna vez. Podría decirse que Shakespeare es el máximo genio en esta categoría. El hablante de inglés promedio usa 4,000 palabras. Shakespeare tenía un vocabulario básico de 29,000 palabras. También acuñó más de 1,700 palabras nuevas, incluidas varias que los angloparlantes usan hoy en día. Prescripción para mejorar. Leer bastante puede, sin duda, mejorar su vocabulario y elevar sus habilidades lingüísticas.



Cosas increíbles que tu cuerpo puede decirte (y hacer) si le prestas atención

Su cuerpo todo el tiempo le está diciendo lo que necesita para que goce de una mejor salud, se alimente y duerma bien, lo alivie del dolor y tenga una larga vida. Solo es cuestión de prestarle atención:

TOMAR CONCIENCIA DE SUS FORMIDABLES PODERES MENTALES
  • Soy capaz de visualizarme saciado de comida. Si se dispone a tomar un batido de leche y le parece que es muy alto en grasas y calorías, los niveles de ghrelina —la hormona que regula el apetito— descenderán mucho y lo dejarán con una mayor sensación de saciedad que si optara por una bebida más saludable, incluso si ambas aportaran la misma cantidad de calorías, según demostró un estudio publicado recientemente en la revista Health Psychology.
  • Puede aumentar mi masa cerebral a través de la meditación. Imágenes de resonancia magnética muestran que el hipocampo —la parte del cerebro que se encarga del aprendizaje y la memoria— se hace más denso con solo un par de meses de practicar la meditación profunda. Además, la densidad de las células cerebrales disminuye en la amígdala, la parte que regula el miedo, la ansiedad y el estrés. Esos cambios físicos del cerebro alteran su estado de ánimo.
  • Puede elevar mi temperatura corporal. Un grupo de monjas tibetanas es capaz de aumentar su temperatura corporal interna a unos 37,7 °C en condiciones de temperatura ambiental bajo cero con solo practicar un tipo de meditación llamado g-tummo. Se trata de un grupo poco común, es cierto, pero unos investigadores enseñaron a sujetos occidentales una técnica similar y observaron que lograban elevar su temperatura corporal. La respiración que usaban producía termogénesis, un proceso de generación de calor que podría mejorar el rendimiento de las personas en entornos helados.
  • Puede añadir años a su vida. Si mantiene una actitud positiva respecto al envejecimiento y se siente constantemente útil y feliz, lo más probable es que viva unos siete años adicionales, indican estudios realizados por la Universidad Yale.

PIÉNSELO DOS VECES ANTES DE...
  • Tomar gaseosas dietéticas. Si bebe una lata al día o más, podría terminar con tres veces más grasa abdominal que si no lo hiciera. Investigadores de Texas realizaron un estudio para demostrarlo: los sujetos que tomaron gaseosas sin azúcar a diario aumentaron unos ocho centímetros de cintura en nueve años; los que no bebieron ninguna aumentaron solo dos centímetros, y los bebedores ocasionales, 4,5 centímetros. Elegir una bebida dietética en vez de una regular para ingerir menos calorías puede resultar contraproducente. Un estudio mostró que quienes lo hacían terminaban consumiendo más alimentos —y calorías— a lo largo del día. Por favor, tome solo agua mineral.
  • Agachar la cabeza para ver el teléfono. ¿Colgaría a su cuello cuatro bolas de bowling? Antes de decir que es una pregunta tonta, considere esto: el peso combinado de esas bolas —unos 27 kilos— equivale a la fuerza que ejerce al inclinar la cabeza hacia delante en un ángulo de 60 grados para enviar un mensaje de texto desde su smartphone. Y hace eso ¡hasta cuatro horas al día! Por amor a sus vértebras cervicales y su integridad, procure mantener el teléfono a la altura de sus ojos.
  • Ponerse un suéter tan pronto como sienta frío. Aguante un poco. Unos investigadores descubrieron que cuando tiembla de frío se activan ciertas hormonas que convierten el tejido adiposo blanco, que almacena energía, en tejido pardo, que quema calorías. Temblar por espacio de 10 o 15 minutos tiene un efecto hormonal equivalente a realizar un ejercicio moderado durante una hora.
  • Saltarse el estiramiento antes de hacer ejercicio. Se esfuerza por hacer ejercicios cardiovasculares y de fortalecimiento con regularidad, lo cual está bien, pero sus articulaciones necesitan estirarse también, sobre todo a medida que envejece. El tejido conjuntivo que forma y da soporte a los ligamentos y los tendones se vuelve más rígido y quebradizo con la edad, lo que implica una disminución de la flexibilidad y el rango de movimientos. Yoga y pilates son dos buenas opciones para estirar los músculos y las articulaciones, pero incluso los ejercicios de estiramiento sencillos y controlados de entre 10 y 30 segundos de duración pueden ayudar a que conserve el movimiento más fácilmente.
  • “Olvidar” contarle a su médico sobre los problemas de memoria. Solo uno de cada cuatro adultos mayores de 44 años reconoce tener problemas de memoria. Si empieza a olvidar cosas, es muy importante que se lo diga al médico. A veces un fármaco o una combinación de fármacos provoca confusión o me vuelve olvidadizo. La ansiedad y la depresión también pueden tener ese efecto, al igual que una tiroides lenta o una deficiencia de vitamina B12. Estas condiciones son completamente tratables. Y si acaso sus lagunas de memoria están relacionadas con la demencia senil, un diagnóstico temprano resulta decisivo, ya que ofrece al cerebro una mejor oportunidad de beneficiarse con el tratamiento.

OJALÁ PUDIERA EXPLICAR...
  • Por qué las personas saludables pueden llegar a contraer cáncer. Tal vez conozca a alguien que seguía todas las “reglas” —usaba filtro solar, comía verduras, no fumaba— y aun así contrajo cáncer. Me gustaría tener una buena explicación de esto, pero lo cierto es que alrededor de dos tercios de la variación en el riesgo de cáncer obedece a mutaciones genéticas al azar que favorecen el crecimiento de tumores. En esencia, se trata de mala suerte. Sin embargo, eso no lo exime en absoluto de seguir las reglas. Aunque algunos factores de riesgo podrían estar fuera de su control, muchos otros dependen de usted.
  • Cómo funcionan los placebos. Tomar una píldora de azúcar puede afectar el ritmo cardíaco, alterar la actividad cerebral, aliviar la depresión y reducir los síntomas de Parkinson; es decir, producir respuestas fisiológicas reales a un tratamiento esencialmente falso. Un análisis de 84 ensayos clínicos de medicamentos para el dolor crónico reveló que el efecto placebo es cada vez más fuerte. En 2013, pacientes que recibieron placebos experimentaron una disminución de 30 por ciento en sus niveles de dolor, en promedio, en comparación con alrededor de 5 por ciento en 1990. Los científicos intentan averiguar por qué una persona responde bien a un placebo, pero un amigo de esa persona no, qué ocurre exactamente en el cuerpo y en el cerebro de las personas cuando toman un placebo, y las mejores formas de aprovechar el poder de los placebos.
  • Cómo mis vísceras afectan mi estado de ánimo. Albergo hasta 100 billones de microbios, la mayoría de ellos en los intestinos. Las bacterias “buenas” me ayudan a asimilar los alimentos; las “malas” me hacen producir gases y aumentan la inflamación. Los desequilibrios en las bacterias intestinales tienen relación con muchas enfermedades. El vínculo menos claro es el existente entre esas bacterias y el cerebro. Una hipótesis plantea que las bacterias intestinales producen serotonina y dopamina —hormonas que regulan el estado de ánimo—, u otras sustancias que influyen en la ansiedad y la depresión. Otra posibilidad es que los microbios activan el nervio vago, la principal vía de comunicación entre los intestinos y el cerebro. Los científicos están estudiando a fondo esas bacterias en la actualidad, así que manténgase informado.

12 secretos que JAMÁS debes contarles a tus amigas

1. Los detalles de su última pelea 

Sus discusiones no son de dominio público. “Si le cuentas a los demás sobre su pleito más reciente, serán ellos, y no tu pareja, quienes te ayudarán a resolver la situación“, dice Gilda Carle, autora de libros sobre relaciones de pareja. “Y entonces tu pareja y tú no sabrán cómo enfrentar el siguiente problema”. Además, tus confidentes podrían enojarse con él. Si lo único que escuchan son los “hechos” que tú les compartes, podrían preguntarte por qué siguen juntos. “No puedes molestarte con tu amiga cuando fuiste tú quien le contó todos los detalles”, dice Kristie Overstreet, consejera matrimonial, terapeuta sexual y autora. Te recomendamos leer:

2. Los detalles más íntimos de su vida sexual 

“¿Quieres una pareja o un trío?”, dice la doctora Carle. “Informar a otros sobre todo lo que pasa entre las sábanas convierte a tu intimidad en un evento público”. Si tienes relaciones sexuales o no, con qué frecuencia, sus fantasías… los detalles más íntimos deben quedar solamente entre ustedes dos. “Tu vida sexual no tiene por qué ser la fantasía de alguien más”, dice Sara Nasserzadeh, consultora en sexualidad y pareja. “Además, al revelar qué les gusta y desagrada, estás arriesgándote a que tu confidente quiera complacer a tu pareja”. Si están teniendo problemas sexuales, platícalo con tu pareja. De otro modo, hablen con un terapeuta que les pueda ayudar a descubrir el motivo. 

3. Los secretos que él te ha confiado

“La confianza es fácil de perder y difícil de recuperar”, dice Overstreet. Si tu pareja te comparte un tema privado (su madre tiene cáncer o lo regañaron en el trabajo), manténte callada. Te lo ha compartido porque confía en ti y en tu habilidad de guardar el secreto. No quieres destruir esa confianza. “La confianza está en el centro de cualquier relación”, dice Ashley Grinonneau-Denton, terapeuta sexual certificada y experta en relaciones de pareja. “Si una pareja te comparte sus peores secretos, es importante que conserves su confianza. De no ser así, el secreto está en riesgo de ser revelado“. 

4. Ese horroroso regalo que te compró 

El pensamiento sí es lo que cuenta. “Un regalo es un regalo”, dice Overstreet. “Agradece que pensó en ti”. ¿Te compró calcetines para tu cumpleaños? Quizá recordó que tu par favorito se rompió y te los regaló con sus mejores intenciones y esfuerzo. No hables mal sobre esto con tus amigos: te lo recordarán de por vida. “Incluso aunque no te haya gustado tu regalo, dile a los demás que fue muy dulce que pensara en ti. Y eso jamás puede reprocharse”, dice la doctora Carle. 

5. Que estás harta de tus suegros 

A todos nos han irritado los padres de nuestra pareja y nos hemos quejado con nuestros amigos. Pero es mejor que te quedes callada, sobre todo porque los suegros estarán ahí mientras vivas en pareja. “Agradece que tienes suegros”, dice Overstreet. Nunca sabrás cuándo tus quejas podrían llegarles y, peor, a tu esposo, dejándolo resentido y a la defensiva. Y eso solo hará más mal que bien. “Deja que él detecte cuando no son amables contigo, o sé tú quien aclare la situación”, dice la doctora Carle. “Pero compartirlo con alguien que no puede ayudarte es desperdiciar el tiempo”. 

Los magníficos beneficios del Kiwi

Aunque es originario de China, se ha convertido en la fruta nacional de Nueva Zelanda, donde se producen unas variedades deliciosas y, sobre todo, muy nutritivas.

Majestuosas playas, un volcán activo, interminables huertos de deliciosas y jugosas frutas. Así es Bahía de la Abundancia, una región de Nueva Zelanda donde sus pobladores trabajan arduamente en el cultivo de los kiwis.

Iniciaba el siglo XX cuando en esas tierras altamente fértiles por ser cráteres de volcanes extintos empezó la cosecha del kiwi, que en aquel entonces se llamaba granada china, ya que la fruta es originaria de ese país. Pero la producción se sofisticó tanto, y alcanzó tal importancia, que este cultivo se convirtió en la fruta nacional de Nueva Zelanda.

Los kiwis no crecen en cualquier lado. Necesitan un suelo fértil, húmedo y ligeramente ácido, poco viento y un clima.

Para obtener un kiwi de calidad se necesitan cinco años de cuidados intensivos, explica Inés Masallach, encargada del desarrollo de mercado de la empresa Zespri, dedicada a la horticultura y líder mundial comercial de kiwis.

“Sentimos un gran vínculo con esta tierra. Aquí nacimos, crecimos y hemos pasado los últimos 30 años cultivando kiwi aquí, esta fruta es parte de nuestra alma” revelan Jeff y Shirley Roderick, productores de kiwi orgánico en Bahía de la Abundancia. Sin duda, detrás de cada kiwi hay todo un organismo concentrado en dar una fruta de muy alta calidad.

¿Qué diferencia hay entre el kiwi dorado y kiwi verde?
Más allá de la diferencia en los colores de la pulpa entre estos dos tipos de kiwi, el dorado es un fruto más alargado y con un extremo superior en forma de corona. Además de que su cáscara es de un tono marrón más claro y con menos vellosidad que el kiwi verde.

El sabor también es diferente, el kiwi dorado es más dulce con cierto aire tropical, pero en cuanto beneficios a la salud, las similitudes son tan cercanas que pasan inadvertidas entre estos dos frutos.

¿Por qué debe consumir kiwi?
Es una de las frutas más saludables que existen por su alto contenido en fibra, vitaminas, antioxidantes, minerales y otros elementos esenciales con gran valor nutritivo y con un aporte calórico muy reducido.

Los kiwis aumentan la vitalidad y movilidad de las personas. De acuerdo a un estudio de la Universidad de Otago, comer dos kiwis al día puede mejorar el estado de ánimo de una persona y darle energía adicional.

Para lograr que la gripe en los niños sea menos severa y frecuente, el consumo de kiwi es muy recomendable, ya que una porción contiene el 240 por ciento de la ingesta diaria recomendada de vitamina C. El extracto de kiwi ejerce una acción contra bacterias como Staphylococcus aureus y Staphyloccous pyogenes, las responsables de diversas infecciones en vías respiratorias.

Esta fruta es rica en folato, así que es perfecta para mujeres que están en etapa de embarazo o en edad fértil, ya que ayuda en la prevención de defectos del tubo neural en los bebés y es esencial para su crecimiento cerebral y cognitivo. Las vitaminas C, E y K, junto con los flavonoides presentes en esta fruta benefician la salud y el desarrollo del bebé dentro del vientre de la madre.

Los beneficios que aporta, y que debe tener en cuenta cuando lo consuma, son los siguientes:

  •  Actinidina Esta es una enzima proteolítica, ayuda a que la absorción y la capacidad de digestión sea más rápida que algunas enzimas digestivas. Reduce la sensación de pesadez y las molestias gástricas típicas de dietas que son altas en proteínas.
  • Fibra dietética Promueve la buena salud digestiva, evita el estreñimiento, mejora el tránsito intestinal y aumenta la sensación de saciedad. Regula la glucosa en la sangre y niveles de colesterol.
  • Vitamina C Aporta el doble de vitamina C que un limón. Refuerza el sistema inmunológico y potencializa la vitalidad, además de reducir el cansancio y la fatiga. Ayuda a la formación de colágeno, por lo que minimiza las líneas de expresión y las arrugas, también disminuye la aparición de manchas y acelera la curación de heridas y quemaduras en la piel.
  • Vitamina E Ayuda en la disminución de los niveles de colesterol y fortalece el sistema inmunológico.
  • Índice glucémico Es también una opción muy saludable por su bajo índice glucémico, mientras que su mínimo contenido de calorías hace que la fruta sea ideal para dietas de control de peso.
  • Ácido Fólico Favorece el crecimiento y desarrollo celular, es vital para la formación de los eritrocitos que transportan oxígeno, hierro y otros minerales.
  • Potasio Una porción de kiwi tiene más potasio que una banana. El potasio es un mineral que mantiene el balance entre los fluidos y electrolitos que el cuerpo necesita durante el ejercicio, ayuda al sistema nervioso y es necesario para la contracción muscular, así que el kiwi es ideal para un estilo de vida activo.
  • Antioxidantes Sus antioxidantes —como los polifenoles— previenen los daños oxidativos producidos por radicales libres y dañinos al cuerpo, así que reduce el riesgo de padecer cáncer o enfermedades cardiovasculares.