viernes, 2 de diciembre de 2016

¡La nieve está inspirada este invierno!, y otras imágenes divertidas







Invierno, estación de frío...y golpes...







¿Locos? no sé, ¿WTF!? ¡eso si!







Sin palabras pero con mucho que decir...







Convierte tu smartphone en un televisor de 20 centímetros


La tecnología es genial, pero a veces es divertido volver a las cosas antiguas. Gracias a esta lente de aumento para smartphone puedes convertir tu móvil en una adorable mini televisión antigua. 

Solo tienes que colocar tu smartphone en la caja en forma de cinta VHS y meterla dentro de la televisión como en los antiguos aparatos de vídeo. 


La pantalla de 20 cms aumenta los vídeos al doble de su tamaño original, y con su parte exterior que simula madera dejará contentos a los más nostálgicos. Ya sabemos qué regalo pedir estas Navidades.


Transformaciones de animales después de ser adoptados







Humor fresco







Confirman algo sabido: los jóvenes han perdido la fe en la democracia

La democracia está muriendo. O por lo menos, así lo creen los jóvenes. Según un estudio de la Universidad de Harvard, la gente está perdiendo la fe en la democracia, sobre todo la gente joven.

Y lo que es peor: la decepción con este modelo político es tan grande que muchos jóvenes se plantean que, quizás, la alternativa podría estar en otros modelos, como el gobierno a través de un golpe militar.

El estudio completo se publicará en enero en la Journal of Democracy y analiza los datos históricos de las actitudes hacia el gobierno de varias generaciones en América del Norte, Europa Occidental, Australia y Nueva Zelanda.

Según un artículo previo sobre la investigación publicado en julio de este año , "los jóvenes se han vuelto más cínicos sobre el valor de la democracia como sistema político, menos esperanzados de que cualquier cosa que hagan pueda influir en la política pública y más dispuestos a expresar su apoyo a alternativas autoritarias”.

Por ejemplo, los millennials se oponen menos a las dictaduras que las generaciones anteriores. A la pregunta “Crees que un golpe militar no es legítimo en democracia”, un 19% de los jóvenes estadounidenses creían que no, en comparación con el 43% de los mayores. El porcentaje de jóvenes que no creen que un golpe militar sea una buena opción se dobla en Europa, con un 36% de los encuestados. Sin embargo, sigue siendo menor que el porcentaje de gente más mayor que así lo cree (un 53%).

Además, alrededor de un tercio de los millennials ven los derechos civiles como algo esencial para la democracia, en comparación con el 41% de las personas de edad avanzada. En Europa, el porcentaje alcanza el 39% y el 45%, respectivamente.

Por otro lado, un cuarto de los jóvenes de Estados Unidos cree que no son tan importantes las elecciones libres y aunque los porcentajes son más bajos en Europa, también superan a los de las generaciones más mayores.

En 1995, solo el 16% de los jóvenes americanos pensaba que la democracia era un mal sistema político para su país. En 2011, casi una cuarta parte de los millennials creía que sí lo era. Un aumento que en Europa es menos marcado pero no deja de ser preocupante.

En cuanto al interés por la política, en los años noventa más gente mayor y joven mostraba interés por la política, dato que contrasta con los porcentajes actuales . Según las encuestas, en 1990 el 48% de los jóvenes europeos mostraba interés en política, cifra que bajó en 2010 al 38%. Por otro lado, en Estados Unidos el porcentaje en 1990 era del 53% y en 2010 bajó al 41%.

Una de las posibles explicaciones a esta situación recae en que la generación millennial ha crecido en democracias muy estables, por lo que consideran la democracia como algo cotidiano. Por lo tanto, al contrario que sus padres, no muestran tanto compromiso con este modelo político. Lo asumen como algo que está ahí desde siempre ya que no han vivido otra cosa.

Otro de los puntos curiosos del estudio es el que se refiere a la acción política. Los jóvenes están desencantados por la democracia, no confían en el sistema, no votan y pasan de la política. Pero ¿se indignan con ella? ¿Manifiestan su descontento mediante acciones políticas?

Según el estudio de la Universidad de Harvard, no. Solo 1 de cada 15 millennials participó en una protesta política el año pasado, frente al 1 de cada 11 de la generación anterior.

Y con los datos recogidos, los autores del estudio se plantean la siguiente reflexión: “Hace tres décadas, la mayoría de los estudiosos simplemente asumían que la Unión Soviética se mantendría estable. Esta suposición fue, de repente, falsa . Hoy en día, tenemos aún más confianza en la durabilidad de las democracias consolidadas del mundo. ¿Pero tenemos buenas bases para nuestra autoconfianza democrática?".



Los gusanos que se venden a 40 mil dólares el kilo

En el Tibet y, más concretamente en las valles del Himalaya, se esconde un tesoro. No son monedas, figuras religiosas ni templos perdidos. En esta época del año la gente sufre la fiebre del "oro de verano" para encontrar los gusanos comestibles más caros del mundo.


El medio kilo de estas orugas blancas con hongos en la cabeza puede llegar a costar 35.000 euros. En chino se llaman yartsa gunbu y poder recolectarlos para venderlos al mejor postor puede suponer riquezas para toda una vida.

China es su gran comprador y allí se consumen de dos en dos en el té, el caldo o en algún rustido. Con el auge de su economía, estos bichos que en los años 70 costaban unos 4 euros por medio kilo, en la década de los 90 ya rondaban los 100 euros y ahora la cifra media ronda los 20.000 euros.


La gracia y el precio está en que la medicina tradicional china les atribuye propiedades beneficiosas para mejorar el qi, la energía vital. O sea, que se cree que sirven para tratar desde un resfriado, verrugas o acné hasta piedras en el riñón, cáncer o sida. Y también se considera un gran vigorizante sexual.

Sin embargo, no se sabe a ciencia cierta si los gusanos contienen algo beneficioso para la salud y menos para luchar contra enfermedades tan graves. El micólogo Paul Stamets incluso afirmó para National Geographic que esos gusanos podrían tener hongos muy tóxicos.

El patrón facial que tienen en común todos los delincuentes

La variabilidad facial de los criminales chinos es mucho mayor que las de los inocentes, lo que les permite identificarlas, algo que los humanos hacemos por intuición. Pero, ¿qué significa esto?

Poco después de que se inventara la fotografía, unos criminólogos empezaron a detectar patrones en las fotos de ficha policial que sacaban a los criminales. Aseguraban que los infractores tenían rasgos faciales particulares que permitían identificarlos como delincuentes.

Una de las voces más influyentes de este debate fue la de Cesare Lombroso, un criminólogo italiano que creía que los criminales representaban "una involución" hacia los monos frente a los ciudadanos que respetan las leyes. Estaba convencido de que podía identificarlos mediante rasgos simiescos como una frente prominente, orejas de tamaño anormal, varias asimetrías de la cara y los brazos largos. De hecho, midió a muchos sujetos en un intento de demostrar su hipótesis, aunque no analizó sus datos estadísticamente.

Esa falta de pruebas le llevó a la ruina. Las opiniones de Lombroso fueron desacreditadas por el criminólogo inglés Charles Goring, que analizó estadísticamente los datos relacionados con las anormalidades de los criminales frente a los no criminales. Concluyó que no existía ninguna diferencia estadística.

Y allí acabó el debate hasta 2011, cuando un grupo de psicólogos de la Universidad de Cornell (EEUU) demostró que de hecho a la gente se le da bastante bien distinguir entre criminales y no criminales con solo observar sus fotos. ¿Cómo podría suceder eso si no existen rasgos estadísticamente distintos?

Hoy, recibimos una especie de respuesta gracias al trabajo de los investigadores de la Universidad Jiao Tong de Shanghái (China) Xiaolin Wu y Xi Zhang. Han empleado una variedad de algoritmos de visión de máquinas para estudiar las caras de criminales y no criminales y después los probaron para averiguar si eran capaces de distinguir las diferencias.

Su método es sencillo. Sacaron fotos de carné de 1.856 hombres chinos de entre 18 y 55 años sin vello facial. La mitad de estos hombres eran criminales.

Entonces emplearon el 90% de estas imágenes para entrenar una red neuronal convolucional para reconocer las diferencias, y la probaron la red neuronal con el 10% restante.

Los resultados son desconcertantes. Xiaolin y Xi encontraron que la red neuronal podía identificar correctamente a criminales y no criminales con una precisión del 89,5%. "Estos resultados altamente uniformes demuestran la validez de la de la criminalidad a partir de los rasgos faciales, a pesar de la controversia histórica que envuelve al tema", afirman.